El planeta entero está invadido por cadenas de comida rápida. Franquicias que nos conquistan, que nos atraen a sus brazos, que nos acercan a sus dulces y sabrosos corazones, y, en consecuencia, engordamos. Por esa misma razón está habiendo, sobre todo en EEUU, una controversia.
En lo que se refiere a mi opinión, debo dividirme en dos. Por un lado, está el caso de las personas afectadas, aquellas que siendo inconscientes del valor nutritivo que contienen tales alimentos, han llegado a tal punto de peso. Si a la sociedad no se la informa bien, serán muchas las veces en las que nos equivoquemos y terminemos con enfermedades, por ello las grandes multinacionales deben engañarnos menos y preocuparse más por nosotros. Sin embargo, también debo decir que las personas, en pleno siglo XXI, tenemos la suerte de poseer información en abundancia con tan sólo un click, así que la vaguedad de ellos ha podido ser una de las razones para que haya llegado hasta tal punto su masa corporal. Asimismo, somos avisados en múltiples ocasiones durante nuestra infancia por los pediatras, es por eso que se me hace muy complicado creer que estas personas han sido mal informadas. Así pues, deduzco que este suceso es la mezcla entre el mal uso de comidas tan calóricas por parte de los clientes y la poca preocupación por parte de las franquicias de vender productos de mala calidad por precios muy asequibles -otra de las razones por las que un grupo de la población prefiere comer ahí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario