viernes, 27 de noviembre de 2015

Fármacos; ¿nuestra salvación?

Los medicamentos son algo con lo que hay que tener mucho cuidado. Desde hace años ya, ha habido fármacos que han ocasionado problemas a aquellos que los tomaron, como lo hicieron mujeres embarazadas, las cuales más tarde, tuvieron hijos con deformaciones. A pesar del pasar de los años, esto persiste y han sido varios los casos por esta razón. Uno de ellos, el de un vecino de Errenteria de 44 años, que un farmacéutico pensado para los ojos le ha causado un agujero en la retina izquierda, produciéndole así una ceguera en éste.  


En la primera intervención médica, en diciembre del 2014, simplemente dijeron que era un desprendimiento de retina y le operaron para que ningún líquido entrase por ella. Sin embargo el problema siguió. Visto esto, le volvieron a operar otras dos veces para adherir, pero sin éxito. Viendo que la abertura no cerraba y que se comenzaba a notar una pérdida de vista, los médicos averiguaron que fue intoxicado, por lo que decidió contratar a un abogado que presentase una reclamación los daños causados. Tras los juicios, la empresa ha sido condenada a pagar 100.000€ por las lesiones originado además de obligar a retirar el producto del mercado, como ya han reconocido trabajadores de Osakidetza. Aún así, el Departamento Vasco de Salud continúa analizando si realmente hay alguna conexión entre los síntomas y el farmacéutico, aunque todos los indicios indican a que sí la hay. Además, no parece ser el único, pues ya han salido a la luz otros 41 casos, los cuales su investigación ya alcanza los 11 hospitales. 

Los medicamentos, en principio, son productos diseñados para la cura de enfermedades u otros síntomas que tenga una persona. Si no hay una cura perfecta para éstas, es difícil recuperarse de modo correcto. Por eso debe de haber controles exhaustivos de aquellos fármacos que entran en el mercado, para que ninguno de ellos puedan causar más problemas de los que tenía el comprador. ¿Cuándo podremos comer o aplicarnos algo en nuestra piel sin pensar si nos va a causar daños por ser un producto defectuoso?

sábado, 14 de noviembre de 2015

Una rosquilla "rompemuelas".


Ya hemos analizado varias veces casos sobre productos defectuosos en el campo de la alimentación y, a pesar de llevar una larga lista de noticias sobre este tema, uno jamás se cansa de seguir publicando. El caso de hoy se sitúa en 1999, en La Coruña, donde una rosquilla fue capaz de estropear la dentadura a una persona.




En conclusión, si no hubiese sido por las demostraciones y testimonios, la demandante no hubiera conseguido ganar el juicio final, donde gracias a la ley ya nombrada, lograr la indemnización que le asignó el juzgado.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Nikon y el polvo.


Todo fotógrafo sabe lo importante que es elegir una buena cámara que ofrezca las prestaciones que desea (dar la opción de enfocar en los lugares que se quiera, que haya opción de fotografías manuales…) En este mercado se encuentran muchísimas pero con distintas características que pueden ser más o menos atrayentes para el consumidor. No obstante, hay una cosa clara; que no tengan ningún defecto de por medio.








En conclusión, como persona aficionada a la fotografía que soy, es verdad que es un gran problema encontrar algún defecto en una cámara que vale lo suyo (una reflex alrededor de los 300-600€ y una profesional a partir de los 1.000€). Se debe saber cuál elegir, para qué va a ser utilizada, cuál es su calidad de imagen, qué ofrece y qué no, y una vez comprada, todo está hecho. Por eso, para aquellas personas que se dedican a ello -algo que no es nada fácil- puede dañar tanto su confianza y respeto a la marca, como su bolsillo. Las empresas deben garantizarnos que no hay ningún problema en el producto que venden, y si lo haya, poder tramitarlo sin ningún miedo a tener que comenzar una discusión con las grandes multinacionales.

domingo, 1 de noviembre de 2015

Una cerveza con final trágico.

Todos los alimentos que se venden, sobre todo los empaquetados, llevan algún tipo de ingrediente para mejorar su sabor o hacer que éste se conserve durante más tiempo. Es por ello que la mayoría de las veces se pide un control de estos para evitar que, lo que en un principio era una bebida o comida inofensiva, se convierta en un final trágico, como es el caso que se presentará hoy. Esta vez se trata de una cerveza que le ha causado al consumidor un envenamiento por una sustancia tóxica en esta, y por consecuencia, su muerte.


Todo ocurrió en un bar barcelonés donde el afectado pidió una cerveza Damm, y al beberla, se dio cuenta de su extraño sabor. Unas horas más tarde, el consumidor tuvo que ser trasladado al hospital por fuertes vómitos y diarreas, finalizando allí su vida. Por otro lado, su hermano, que también probó la bebida, tardó tres días en curarse. El informe médico confirmó que la muerte fue producida por una intoxicación, aunque no se sabe la causa exacta. Esto se debe a que el producto fue vertido por la fregadera. Aún así el Tribunal encuentra una relación entre el producto y la intoxicación. Más tarde la cervecera Damm dio la cara alegando que para la limpieza de los envases se utilizó sosa caústica además de otros tantos ingredientes. Otro trabajador de esta misma marca afirmó la existencia de un supuesto componente tóxico en las botellas que podía haber causado la muerte.


Así pues, gracias a las declaraciones de los miembros de esta fábrica, Damm tuvo que indemnizar al otro afectado (según el artículo 49  del Real Decreto 1/2007 sobre la defensa de los consumidores y usuarios y otras leyes complementarias) con más de 250.000€ junto con intereses y costas judiciales.


Esto da qué pensar y una vez más volver a plantearnos si estamos seguros.  Deben de ser conscientes del daño que pueden causar tanto a la ciudadanía como a ellos mismos, haciendo que dejemos de confiar en ellos y así, bajando sus ventas de forma brusca. Los sistemas y programas de seguridad están para algo: cumplirlas. Si no se ejerce esta responsabilidad puede ocurrir desde algo poco dañino hasta la muerte de  un ciudadano. ¿Cuándo llegará el día en el que ingiramos sin tener miedo a las consecuencias que tiene eso?