Además, según la ley de protección del consumidor de China, que es donde ha ocurrido lo expuesto, si tras la reparación las cámaras siguen sufriendo el problema denunciado, los dueños tienen derecho a que el dinero sea reembolsado o que sea sustituido por otro modelo. Aún así, Nikon insiste en que la limpieza no es una reparación.
En conclusión, como persona aficionada a la fotografía que soy, es verdad que es un gran problema encontrar algún defecto en una cámara que vale lo suyo (una reflex alrededor de los 300-600€ y una profesional a partir de los 1.000€). Se debe saber cuál elegir, para qué va a ser utilizada, cuál es su calidad de imagen, qué ofrece y qué no, y una vez comprada, todo está hecho. Por eso, para aquellas personas que se dedican a ello -algo que no es nada fácil- puede dañar tanto su confianza y respeto a la marca, como su bolsillo. Las empresas deben garantizarnos que no hay ningún problema en el producto que venden, y si lo haya, poder tramitarlo sin ningún miedo a tener que comenzar una discusión con las grandes multinacionales.
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