El planeta entero está invadido por cadenas de comida rápida. Franquicias que nos conquistan, que nos atraen a sus brazos, que nos acercan a sus dulces y sabrosos corazones, y, en consecuencia, engordamos. Por esa misma razón está habiendo, sobre todo en EEUU, una controversia.
Al año mueren por enfermedades causadas por sobrepeso alrededor de 300.000 persona, algo que pone en alerta a la sociedad entera. Es así que varias personas han denunciado a estas empresas por los daños causados, ya que, según declaran, sus enfermedades se deben a la poca información que facilitan las grandes marcas alimenticias. Los demandantes son, entre otros, un hombre de 56 años con un peso de 123 kg, una joven de 14 años con 147 kg y otra de 19 con 122 kg, personas que admiten el consumo continuo de estos tipos de alimentos. Ellos afirman que su obesidad está causada por los alimentos que venden compañías como las de McDonalds o KFC, y culpan a las empresas de no informar a los clientes de los ingredientes que contienen tales productos, y de además, hacer campañas publicitarias engañosas al promocionar su comida como “nutritiva y saludable, sin ningún efecto perjudicial para la salud”. Ante una situación como ésta, varios países han tomado carta en el asunto, entre ellos Francia, recomendando a los menores no comer más de una vez a la semana en restaurantes.En lo que se refiere a mi opinión, debo dividirme en dos. Por un lado, está el caso de las personas afectadas, aquellas que siendo inconscientes del valor nutritivo que contienen tales alimentos, han llegado a tal punto de peso. Si a la sociedad no se la informa bien, serán muchas las veces en las que nos equivoquemos y terminemos con enfermedades, por ello las grandes multinacionales deben engañarnos menos y preocuparse más por nosotros. Sin embargo, también debo decir que las personas, en pleno siglo XXI, tenemos la suerte de poseer información en abundancia con tan sólo un click, así que la vaguedad de ellos ha podido ser una de las razones para que haya llegado hasta tal punto su masa corporal. Asimismo, somos avisados en múltiples ocasiones durante nuestra infancia por los pediatras, es por eso que se me hace muy complicado creer que estas personas han sido mal informadas. Así pues, deduzco que este suceso es la mezcla entre el mal uso de comidas tan calóricas por parte de los clientes y la poca preocupación por parte de las franquicias de vender productos de mala calidad por precios muy asequibles -otra de las razones por las que un grupo de la población prefiere comer ahí.
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